26/01/2004 

.crónica de un corto viaje
Como lo prometido, el sábado a las 4:00 ya me iba hacia la central de autobuses; llegar, comprar el boléto y jugar maquinitas mientras esperaba la salida del camión.

Tres horas de viaje y nuevamente no me bajé en donde se supone debo bajarme para llegar más rápido porque no le tengo confianza a ese lugar tan lleno de vendedores ambulantes. Llegar hasta la central y tomar el camión acostumbrado, vaya, sigo recordando cuál es.

Recuerdo también el recorrido que hace y los lugares por donde pasa, aquella casa, aquella tienda, aquella esquina, casi todo, hasta el lugar donde acostumbraba bajarme, pero esta vez no lo hago, porque sea como sea no recorreré esa calle como antes ni por la misma razón.

Varias cuadras adelante me bajo para caminar un momento en busca del lugar donde me recogerán, espero ahí un buen rato, observo a las personas, los autos, la sombra de los árboles, los lugares... maldición, por qué los recuerdo tan bien?

Al fin llegan y nos vamos de ahí, a seguir recorriendo lugares, es demasiado temprano para algo más, para ver a otras personas, para todo. Sólo quiero alejarme de ahí y tomarme un café pero ni para eso hay tiempo.

Todo es raro, me siento bien pero al mismo tiempo algo confundido, debe ser por el viaje, siempre me pasa después de varias horas en un autobus. Seguimos caminando, abordando otros camiones para llegar a un lugar muy concurrido los sábados.

Luego de nuevo a las calles, a buscar algo más, otro lugar, algo de tomar, de comer, cualquier cosa, otra vez había tiempo de sobra...

Y el resto fue de vagar por ahí, tomar mucho café, gastar en tonterías y volver al día siguiente, claro, hicieron falta muchas cosas, más lugares, más diversión, menos cosas que cargar, más música, debí comprar más discos pero estaba demasiado ocupado haciendo como que pensaba, jugando a que no recordaba y no sé en qué más.

Caminé demasiado, como no lo había hecho en mucho tiempo, me topé con muchas personas desconocidas, me contaron dos o tres historias, le pisé la mano a un tipo que se movía encima de una patineta porque tenía algún problema en los piés (o no tenía, realmente no le puse mucha atención), conocí varios lugares que no había visitado antes y no pude llegar a aquellos que ya conocía, vi a un señor que hacía trucos al aire libre, varios payasos, reí, tomé más café y un par de bebidas con alcohol.

Después regresé a casa, desde donde escribo, y esta vez me sentí bien, no como en aquellas ocasiones en las que siempre sentía que había dejado una parte importante de mí, no, esta vez, estaba completo y muy contento por haber realizado este viaje en el que tal vez no aprobeché el tiempo, pero fue el necesario para crecer otro poco y acomodar en su lugar unas cuantas ideas que no encajaban en ninguna parte.-

Nota: Detalles gráficos en la galería.
 
escrito por tazerk a las 01:15 | email | mensaje