22/03/2004
.idilio
La noche moría mientras una soleada mañana comenzaba.
Yo leyendo párrafos interminables y escribiendo palabra por palabra encima de una servilleta sobre cosas que no quería decirle a nadie.
Y la inspiración desaparecía cada que tomaba el lápiz.
Regresaba justo cuando seguía con la lectura.
Traté de decir dos cosas, ya sabes, lo que cualquiera cuenta en una de esas historias tan conocidas. No lo conseguí.
Ahora crezco bajo la sombra de un poeta no declarado.
Recuerdas? Me lo presentaste.
Alguna vez pensé en culparte, que tontería, de no ser por ese día nada de lo siguiente habría de importarme.
En el momento que perdí lo poco que en mi quedaba de aquella olvidada esfinge, tú me lo devolviste, con un par de nuevos recuerdos y un rostro todavía más triste.
Tenía muchas cosas que escribir. Sobre el temor de encontrarme conmigo mismo y acostumbrarme a tu voz, más tarde a tu inocencia y si mi desgracia aumenta, me haría imposible olvidar tu ausencia.
Las promesas no deberían preocuparte, las palabras? Bah, son un alarde. Tan puritanas y simples como las de mi sastre. Él tiene su experiencia, yo? Yo sólo un pesado lastre.
Sé que debería dormir un poco, algo me dice que aún no he escrito lo que quiero decir, aún esquivo las palabras que ayer llegaron contigo, las mismas que hoy me llevo ocultas en un abrigo. Las defiendo y las recuerdo, las adoro y las desprecio, hasta se me ocurrió volver a fumar, o buscar algún lugar donde solo o acompañado pudiera sentarme a pensar, ingerir algo de alcohol, y despues... después soñar.-
escrito por tazerk a las 09:00 |
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