15/04/2004 

.incohérence
Quise ser un genio como aquel del que habló B. pero no pude ser más que una malformada copia de su sombra.

Entonces escribí cien cuentos sobre cien personas, según yo, todos diferentes y sin embargo sólo había cinco personas y eran catorce cuentos, uno más largo que el otro, uno más estúpido que el otro.

Sueños, palabras, ilusiones, basura, más basura, nombres, recuerdos, errores... muchos errores.

-Escríbeme una historia- me dijo una vez y ahí estaba yo cambiando palabras para complacerla. Luego algo más difícil -cuéntame una historia- . Cómo esperar que cuente algo si no puedo hablar?

El silencio es dueño del ambiente y me senté a escuchar sus canciones mientras se movía por toda la casa. Quería irme de ahí. No quería irme de ahí.

Vestida con una simple bata que prometí no describir. Me senté a oler el incienso mientras disimulaba la sensación de pérdida, quise levantarme y salir mientras me daba la espalda.

Y cada vez que me miraba le sonreía. No sentí nada. Unidos por el recuerdo. Letras, letras y más letras, podría escribir todo el día y sentiría que aún debo decir algo más.

Y ahora entiendo sus palabras -dicen que no debes volver al lugar donde fuiste feliz- lo dijo mientras hablabamos de cualquier cosa y fue como un golpe insesperado.

Era cierto, nunca debí volver pero ya era demasiado tarde, estaba ahí y estábamos hablando y caminamos sin saber a dónde. Yo no lo sabía, ella sí. Hicimos tan pocas cosas que parece que fueron miles. Violamos un juramento que nunca fue muy claro y de nuevo nos envolvimos en el recuerdo.

Ella quería no recordar, yo que no me notara, al final del segundo día me entregó el último recuerdo que tenía de mi pasado y noté que guardó una pequeñísima parte. No dije nada.

Aún queda mucho por contar, por respeto debería guardar silencio. No lo haré, tal vez luego, creo que seguiré relatando lo mismo hasta que pierda el sentido.-

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escrito por tazerk a las 19:37 | email | mensaje