23/04/2004
.literatura barata IX
Todos maldecían al traidor aún cuando nadie había visto su rostro, predominaba la sospecha y nadie hablaba por temor a ser delatado.
Sólo las noches eran tranquilas, sin sonido, nada más que la sensación de temor y desprecio. Todos en la misma habitación.
Entonces la vi salir, era tan pequeña como malvada, se deslizó a través de los cuerpos que descansaban sobre el suelo y llegó a la puerta. Salió con un paquete entre sus manos, caminó hasta el viejo árbol y se lo entregó a una sobra tres veces más alta.
Regresé antes que ella para simular que nada había sucedido en la habitación. Al día siguiente fue la primera en saludar a la mayoría de los refugiados, cuando se acercó a mi estaba esperándola.
Con mi brazo derecho oculto en mi espalda, aguardé a que estuviera a una distancia adecuada, entonces, levanté ambos brazos y con toda la fuerza que pude le partí la cabeza con un hacha.
Todos quedaron estupefactos mirándome con miedo, sonreí y les dije -aquí tienen a su traidor-. Se acercaron, me rodearon y alguien habló: -sólo era una niña-.
Repetí que no era más que una traidora, alguien me desarmó y sentí un golpe. Desperté horas después desnudo y fuera del refugio, me despojaron del uniforme y me arrojaron frente a las puertas ahora prohibidas para mí. Afuera, junto al árbol, una tumba reciente era señalada con una malformada cruz.
Me habían expulsado por salvarlos. Busqué algo de ropa entre las casas abandonadas que no se habían destruído. Me alejé de ese lugar, sabía que ninguno de ellos deseaba escuchar la verdad.-
Etiquetas: efimerias
escrito por tazerk a las 02:29 |
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