27/04/2004 

.alteración
Metí en un frasco lo que me quedaba de decencia y lo arrojé contra la pared. Por alguna razón no se quebró. Me desilusioné y fui a recogerlo.

D. volvió sólo para hacerme unas cuantas preguntas, le dije que no quería hablar. No hoy, ni mañana, tal vez en mayo. No me escuchó.

Al no tener otra opción comencé a decir lo primero que se me ocurría en vez de contestarle.

-Sí, me encantaría ser pintor, así podría hacer cuadros sobre los días. Tú sabes, días como hoy.

Hablaba y hablaba, yo sólo sonreía y seguía contestando cosas sin sentido.

-Bah, nunca me cortaría una oreja.

Debajo de la silla oculté mi libreta y arrojé la pluma por la ventana. Quería oler el incienso y entonces sentí que me había comido una mosca.

Me porté serio un momento y le dije que era una pérdida de tiempo hablar conmigo, no puedo escuchar nada más que mi voz, nada más que mis preguntas, nada más que a mi eco que cuando duermo me repite todo lo que estoy intentando olvidar y al despertar me arroja en el rostro el recuerdo, arruinando el día desde el momento en que abro los ojos.

Le di la bienvenida antes de tiempo, no había notado que lo peor estaba por comenzar, no quise ver que la imagen distorsionada del espejo no era el mañana sino el ayer.

Y aquí estoy, inventando escusas para que se vaya, cuando lo único que quiero es que se quede y me acompañe en los peores momentos. La tendencia a alejarlos para protegerlos es una estupidez a la que me he acostumbrado.-

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escrito por tazerk a las 17:39 | email | mensaje