1/05/2004
.hate
Dejando que las palabras fluyan como van llegando no pongo atención a lo que
Sólo hay una persona a la que odio, sí, después de todo y a pesar de lo mucho que me desagrada admitir que odio a alguien no hay otra forma de decirlo. Lo peor es que ese alguien pudo ser a quien me hubiera gustado admirar, tal vez si hubiera sido otra la historia.
También tengo que admitir que siento envidia cuando alguien me dice que admira al personaje que en su vida ocupa el papel de quien odio.
Escribo lo que en mi oscura habitación he hablado con el vacío. Cuando niño, siempre quise seguir el ejemplo de alguien, una figura que me enseñara el mundo y me explicara el por qué de las cosas. En cambio descubrí que lo único que aprendería de él era a sentir temor, luego vergüenza, lástima y finalmente un odio que sólo va dirigido a quien pudo ser mejor.
Es la segunda y última vez que hablo de él en este lugar.
En el segundo piso escucho su voz diciendo estupideces y deseo que desaparezca de mi vida, realmente nunca hizo falta. Parece estar molesto, una más de sus etapas, el alcohol cuando se le da a un idiota sólo lo transforma en un estúpido animal que sigue instintos que no comprendo.
Me ha llegado un malestar que no sé si es causado por algo que comí o por lo que siento ahora, quizás fue el tabaco, sí, creeré que eso fue. Quiero vomitar, cerrar los ojos y encerrarme donde no puedan encontrarme. Ya no tengo seis años, no tengo nada que temer, pero ella, tantas veces ha pasado por lo mismo y tanto tiempo se mantuvo en silencio.
Apenas tuve edad para comprender todo dejé de sentir algún remordimiento, sin embargo había dos personas más que continuaban con una esperanza en él. Una, ahora sólo ve una billetera abierta, la otra, es demasiado pequeña para entender la situación.
Y sigue hablando y sólo estupideces salen de su boca, una y otra vez, discusiones sin sentido, afirmaciones, promesas, mentiras... muchas mentiras. Siente ser alguien más, lo desea y eso lo hace aún más patético. Ya no es divertido retarlo o contestar a sus palabras incoherentes.
Y a pesar de que quisiera negar que me importa no puedo hacerlo, no por mí, sino por quien aún lo necesita. Esperaría despierto en este escritorio hasta confirmar que se ha ido, pero no vale la pena hacerlo.
Muchas veces he dicho que odio algo (alguien) sin realmente sentirlo, ahora, cuando aún no se ha convertido en una palabra que salga de mi boca, es tan real que me provoca náuseas.
Y sabes cuál es la peor parte? Que hoy había sido un excelente día hasta antes de la media noche.-
Etiquetas: efimerias
escrito por tazerk a las 01:20 |
|
