13/06/2005 

.agradecimiento
En buen aprieto me ha metido Sr. Azoe, ¿de dónde voy a sacar algo digno de la mención? Busqué debajo de la cama, en los cajones del armario, hasta en mis bolsillos y no encontré nada que justificara las elegantes palabras en tan ilustre lugar.

He dicho en repetidas ocasiones que esto de la improvisación no es lo mío, sin embargo ante el inesperado acontecimiento no me queda más que darle un trago a la bebida en turno, que por consideración a las personas sensibles no mencionaré, y comenzar a hablar de lo primero que me llegue a la mente.

Apenas hace seis meses, quizá un poco más, me encontré ante una situación similar, un desconocido se me acercó y me pidió que escribiera sobre cualquier cosa. ¿Cualquier cosa? pensé, a nadie se le debe dar tanta libertad, ¿qué espera recibir?, ¿un tratado sobre la rotura de mi calcetín izquierdo? ¿podría culparme si decidiera entregarle eso?

El caso es que le entregué un relato acerca de un tipo que descubre a su enamorada muerta con un clavo entre los ojos y él se niega a aceptar el suceso como posible. Luego, de manos de la misma persona que le cuenta lo acontecido, recibe una carta donde la mujer se despide dejándole como recuerdo dos inquietantes historias que él se limita a describir.

Nadie lo entendió y me cansé de explicárselo a cada persona que lo leía.

¿Comprende ahora cuál es la dificultad del asunto? Simplemente no puedo hablar de cualquier cosa cuando alguien me lo indica, un complejo sistema de protección, que se activa al escuchar (o leer) algo relacionado con la improvisación, desconecta momentáneamente el circuito de la creatividad y no lo reactiva sino hasta que ya no es necesario.

De hecho, y en caso de que alguien no lo hubiera notado, lo escrito en el párrafo anterior no es verdad, es una descuidada selección de palabras mentirosas que usualmente se utilizan para ocupar mayor espacio cuando se escribe (o habla) sobre cualquier tema.

Es una despreciable técnica aplicada por seres de naturaleza vil que se alimentan de halagos. Curiosa especie y aún más curiosa su manera de vivir. Aunque, según recientes investigaciones, con tres horas de severo aleccionamiento pueden convertirse en ciudadanos modelo y habitar en cualquier comunidad sin que sus diferencias sean algo molesto que perturbe la moral o buenas costumbres de los vecinos.

Para finalizar debo agregar que fueron consejos tan memorables como: 'el lado opuesto no es el de afuera sino el de adentro' los que hicieron de mí el irremplazable personaje de humildad desbordante que ahora escucha canciones en idiomas desconocidos y baila en círculos oblongos.

¿Que si está a mi altura? Yo no sé si está a la altura, mi tamaño siempre varía dependiendo de los zapatos que decida utilizar.

Ah claro, casi olvido el propósito de haber escrito todo esto: gracias por tomarse un poco de su cotizado tiempo para dedicarle unas abochornantes, mas significativas, palabras a tan desequilibrado lugar.-

Etiquetas:

 
escrito por tazerk a las 03:30 | email | mensaje