23/06/2005 

.obsesión
Hace varios meses comencé un cuento con un propósito especial, hacerlo participar en un concurso. Días antes del cierre de la convocatoria decidí que era una basura y opté por elegir uno de más antigüedad, modificarlo y dejar en el que trabajaba para otro día en que me sintiera con más ánimo de continuarlo.

He trabajado en aquel cuento, desde que lo dejé, aproximadamente tres o cuatro noches no contínuas y cada vez se asemeja más a alguna especie de trauma de la infancia, tenía partes que en algún momento me parecieron divertidas, ahora las considero tontas. Le modifiqué el título y eso no mejoró la historia, entonces cambié el contenido y reescribí el final, tampoco funcionó.

Cansado de inseguridades comencé (cosa que continuo haciendo) a repartírselo a mis conocidos para escuchar sus opiniones que, aunque normalmente termino ignorándolas, esta vez, como algunas otras, las creí necesarias.

En eso estaba cuando se dió la siguiente conversación en la que inicé preguntando:
—¿Y tú qué opinas?
—Este no eres tú, —dijo señalando las hojas.
—Sí, si soy.
—No lo parece, parece que te estás disfrazando de alguien más para quedar bien con otro alguien que no conoces. ¿O estás experimentando con los cuentos infantiles para niños sádicos?

Negué ambas cosas y salí corriendo a buscar un bolígrafo.

Parte de eso resulta cierto, no lo de los niños sino lo del disfraz, primero fue la supuesta ignorancia de no saber qué hacer, después la irresistible necesidad que me obligaba a continuar una historia de contenido semi-real, ahora creo que es sólo una absurda obsesión de terminar tan estúpida historia para deshacerme de ella cuanto antes.

Y en caso de que llegasen a preguntar por el cuento, ahora está sumergido en su arrogancia y lo terminaré cuando me de la gana, que según las más recientes estadísticas será uno de estos días, seguramente antes de septiembre.-

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escrito por tazerk a las 04:29 | email | mensaje