1/07/2005 

.memorias de d.
D. presentía su muerte desde que recibió la noticia de que su más acérrimo rival había cedido ante una fiebre que le contagió el menor de sus nietos. Eso fue hace veinte minutos. A las cuatro de la tarde llamó a todos los entrometidos que vivían en su casa para despedirse y aminorarles el dolor que les significaría su deceso. Se sentaron a su alrededor. Su voz era tan queda que tuvieron que acercársele más de lo necesario para escuchar aquellos pausados susurros. Cuando estuvieron a una distancia apropiada D. vomitó sobre ellos, se levantó y se fue a ver televisión el resto del día. El viejo D. no había perdido su sentido del humor.-

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escrito por tazerk a las 00:19 | email | mensaje