13/07/2005
.más banalidades
(o idioteces que casi es lo mismo)
No había entrado a una iglesia en casi nueve años. No me gustan los sermones ni las campanadas ni los curas ni las horribles imágenes o muñecos que adornan esos lugares. En cambio puedo pasar horas frente a una sin cansarme de admirar sus espectaculares diseños y las complejas o sencillas formas con que están construidas.
Hoy es uno de esos días en que me siento afuera del mencionado recinto, uno de tantos, y leo o escribo y veo la hora en su metálico reloj de números romanos. Una monja pasa a mi lado y no me ve, una anciana del brazo de su hija tampoco. Las ratas aladas buscan comida en el piso, picoteando bolsas o agujeros mientras pienso que su manera de andar es estúpida y que volando son un poco mejores. Un horrible niño de enorme cabeza las persigue con un trozo de madera y comienzan a sonas las campanas.
En diez minutos serás las once horas y comenzaré a caminar hacia el norte, ahora tengo una brújula, compraré los productos de una lista que elaboré durante la noche y regresaré a mi hogar provicional. Me gustaría tener una película para mi cámara y una camisa nueva, quizá una bicicleta verde como la de aquella chica que pasea con su hermano o su hijo. Tal vez incluya algo de esto en mi lista. No había entrado a una iglesia en casi nueve años y no comenzaría hoy.-
Etiquetas: efimerias
escrito por tazerk a las 15:52 |
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