22/08/2005
.i don't like the smell of the world at twelve o'clock
Entré y me recosté sobre un par de sillas, era un consultorio modesto, demasiado. «Doctor, creo que tengo un problema», le dije sin mirarlo, me contestó que todos tienen problemas y, mientras anotaba algo en la parte trasera de una fotografía que carecía de una de sus esquinas, sugirió que fuera a quejarme a mi parque favorito. Salí enseguida.
Ahora que lo pienso no es un buen doctor, sus últimas sugerencias han sido "camine en círculos hasta que encuentre lo que busca", "váyase a un hotel a 200 km de aquí", "plante un árbol y regrese en 10 años a derribarlo". Entonces la de hoy no tiene nada de peculiar y aunque algo ingénua y motivado más por curiosidad que por una idea de que sirva de algo llevaré a la prática lo que me dijo.
Algunos días lo encuentro sentado a la espera del transporte público y finge que no me reconoce cuando lo saludo, pero apenas le doy la espalda me arroja una moneda y huye gritando en idiomas que desconozco.
Llegué a un parque que no es mi favorito pero sí el más cercano al consultorio, comencé a quejarme con las manos en los bolsillos y la mirada fija en la punta de mis zapatos. Comencé despacio hablando sobre mi mala suerte, luego mi voz aumentó hasta que algunas personas se reunieron a mi alrededor. Entonces corrí hacia el consultorio, el doctor estaba pegando la fotografía en la que había escrito algo sobre la pared de los pacientes que nunca volvieron, le dije que había funcionado, que estaba mucho mejor que antes y me cobró lo acostumbrado. Es muy efectivo su método.-
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 14:36 |
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