18/09/2005 

.salida
A ella le agradaba esa canción que decía algo sobre un tipo que se dispara en la cabeza y luego pasa dieciocho horas en coma, pero nunca aceptó que le hablara sobre mi suicidio. Y no es que pensara imitar al de la pistola, tal sólo disfrutaba conversar sobre maneras poco-creativas de arrancarme la vida, nada extraordinario. Alguna vez comenzó a alterarse y dijo: «No puedes acercarte a un lugar de más de quince metros sin comenzar a hablar de cómo sería caer desde ahí. Te he visto frente a las vías del ferrocarril, sentado mientras el tren sigue su curso y los guardias te vigilan imaginándose que en cualquier momento intentarás subir, no me preocupa que subas y desaparezcas para siempre, me preocupa que intentes detenerlo con tu cuerpo o apoyes tu cabeza entre los rieles». Ese día la observé y no sonreía, no hacía nada y yo tampoco, miramos nuestras manos y comprendimos que ya no teníamos nada más que decir.-

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escrito por tazerk a las 02:13 | email | mensaje