18/01/2006 

.un poco de max aub
A veces las cosas así, cortitas, son divertidas. Y aquí hay unos cuantos ejemplos extraídos de Crímenes ejemplares de Max Aub.
La hundí de abajo a arriba, como si fuese una res, porque miraba indiferente el techo mientras hacía el amor.

Lo maté porque me despertó. Me había acostado tardísimo y no podía con mi alma. "De un revés, zas, le derribé la cabeza al suelo". (Cervantes, Quijote I, 37)

Era tan feo el pobre, que cada vez que me lo encontraba, parecía un insulto. Todo tiene su límite.

Estábamos en el borde de la acera, esperando el paso. Los automóviles se seguían a toda marcha, el uno tras el otro, pegados por sus luces. No tuve más que empujar un poquito. Llevábamos doce años de casados. No valía nada.

¿Usted no ha matado nunca a nadie por aburrimiento, por no saber qué hacer? Es divertido.

Me quemó, duro, con su cigarrillo. Yo no digo que lo hiciera con mala intención. Pero el dolor es el mismo. Me quemó, me dolió, me cegué, lo maté. No tuve —yo tampoco— intención de hacerlo. Pero tenía aquella botella a la mano.

Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venía a hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenian completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes, miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es una atenuante muy de tenerse en cuenta.

Le pedí el Excélsior y me trajo El Popular. Le pedí Delicados y me trajo Chesterfield. Le pedí una cerveza clara y me la trajo negra.
La sangre y la cerveza, revueltas, por el suelo, no son una buena combinación.

Lo maté por idiota, por malpensado, por tonto, por cerrado, por necio, por mentecato, por hipócrita, por guaje, por memo, por farsante, por jesuita, a escoger. Una cosa es verdad: no dos.

La maté porque me dolía el estómago.

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escrito por tazerk a las 14:27 | email | mensaje