28/02/2006 

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Su sarcástica mirada se clavó en mi piel y luego de pocas horas era ella todo lo que necesitaba. Me despedí de mis ayeres y saludé quitándome el sombrero. Evité encender un cigarrillo o beber algún licor. Observé el piso cuatro segundos, la miré de nuevo y tenía la respuesta a una pregunta que jamás formulé. Allí, frente a sus ojos descubiertos, comprendí lo incomprensible y cerré los míos... pero al abrirlos seguía inamovible en mi imaginación. Sin tocarme tomó mis manos y dibujó su nombre entre la arena. Luego desapareció...

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escrito por tazerk a las 01:02 | email | mensaje