27/05/2006 

.patetismo
—Los escritores y sus elogios baratos, sus miserables aplausos y sonrisas fingidas. Patético, todos son patéticos.
—Entonces ¿por qué estabas con ellos?
—No lo sé. No había nada más que hacer, así que creí oportuno estar con ellos.
—¿Para qué?
—Para demostrarles que son unos idiotas.
—Y ¿lo hiciste?
—No tuve tiempo. O ánimos para realizarlo.
—¿Qué te lo impidió?
—Yo mismo. O ellos, inconscientemente, con sus miradas incisivas. No pude evadirlos ni hacer nada. Sólo mirar y escuchar... como un idiota.
—Patético. Te volviste uno de ellos.
—¡No!... aunque... sí, supongo. No, no soy igual. ¡Jamás! Sólo quedé pasmado ante su ineptitud.
—¡Ja! Eso no es creíble. ¡Mentira! ¡Sucia, voluble y torpe mentira!
—Me absorvieron un instante, sus palabras, sus ojos, su todo... la ausencia, la ira o indiferencia... todo, lo mismo, nada, no sé, quizás, algo.
—Qué más da, ¿verdad?
—Sí, qué más da. Ya me repondré. Quizá.
—¿Quizá?
—Quizá, jamás, tal vez, no sé. Cero, nada, uno, algo. ¡Déjame en paz! Soy culpable de todo. ¡Traición! ¡Al patíbulo! ¡A la hoguera! Grita algo, vamos, no surpimas tu deseo, no prolongues la agonía.
—¡Basta! Guarda el drama en tu maleta, busca un arma, apunta a tu boca y tira del gatillo, hazlo o guarda silencio.
—¿Tanto alboroto por mis idioteces?
—Claro, ¿qué esperabas? ¿un desfile?
—No, una palmada en la espalda, unas palabras amables. Algo, cualquier cosa.
—Tienes mi desprecio, ¿no es suficiente?
—Sí, supongo. Ya es algo.

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escrito por tazerk a las 12:51 | email | mensaje