5/07/2006
.trivialidades [9na. parte]
No confío en las personas que llevan bastón o en los osados que corren detrás del transporte colectivo. Tampoco en los puentes colgantes y ni hablar de los poetas. A veces escucho las mismas canciones por horas, otras estoy en silencio hasta que me quedo dormido. X. compuso la música de los días nublados, pero nunca estuvo satisfecha con la letra, así que no la concluyó.
—Hay música para cada ocasión, ¿sabes?
—Sí.
—Por qué nunca cantas?
—Lo hago cuando estoy ebrio o solo. Rara vez cuando hay testigos.
—¿A qué le temes?
—A las arañas, a las ballenas, a los edificios.
—Me refiero a tu temor por cantar, ¿qué lo causa?
—No es temor, simplemente no me agrada cantar, no sé hacerlo y mi voz es poco melodiosa.
—¿Has notado cómo la juventud está en un enfrentamiento constante que los conduce hacia la estupidez?
—Ni siquiera he notado el color de mi camisa.
—Escuchan basura y leen, los pocos que lo hacen, lo mismo. ¿Qué sucedió con las emociones reales?
—Fueron sustituidas por las baratas, es más sencillo comprenderlas y fingirlas.
—Extraño una sonrisa espontánea o un grito histérico ocasionado por la casualidad.
—Yo no extraño nada. Ni siquiera mi reflejo.
—¿Ni siquiera la sensación de sorpresa que deja un acontecimiento imprevisto?
—Conocí a una niña que podía controlar la electricidad, me burlé de ella y comenzó a gritar. Sus gritos provocaron un incendio, miles de aparatos se sobrecalentaron hasta derretirse y una bombilla estalló cerca de mi rostro causándome serias heridas. Desde entonces abandoné la idea de tener sorpresas.
—Vaya tragedia.
—Sí, una fatalidad.
—Por cierto, es azul.
—¿Qué es azul?
—Tu camisa. Me agrada el azul.
—A mí me agrada el aire frío que anuncia una tragedia.
—Qué poético.
—Qué sarcástica.
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 17:39 |
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