7/07/2006 

.implicaciones (homenaje a la mala torpe redacción)
Llevaba tres días sin dormir, la radio tocaba una canción desconocida. Un par de oficiales habían encontrado a L. colgando de una viga. En el periódico dijeron que escribió en la pared alguna tontería que decidí olvidar. L. vivía en una pensión que le alquilaba a un fanático de las apuestas.

Uno de los oficiales encontró mi dirección en una de las últimas cartas que le escribí a L. y acudió a realizarme algunas preguntas.

—¿Sabe si tenía alguna razón para quitarse la vida?
—Vaya, ¿quién no la tiene?
—Oh, es usted uno de los tantos comediantes que abundan por aquí, ¿eh?
—Solía serlo, pero no me iba nada bien. Ahora me dedico a la pintura pero tampoco he obtenido grandes resultados.
—Oiga amigo, más le vale cooperar. Entienda que tratamos de esclarecer este caso.
—Está bien. Creo que estaba deprimida.
—Eso no nos dice demasiado.
—No se me ocurre otra razón.
—¿Tenía familia?
—No, sus padres murieron en un accidente.
—Y usted, ¿qué tipo de relación tenía con ella?
—La llevaba a pasear algunos fines de semana.
—¿Cuándo fue la última vez que la vio?
—No lo sé. Me parece que hace tres meses.
—¿Mencionó algo acerca de suicidarse?
—No.
—¿Recuerda la conversación que tuvieron?
—Hablamos de árboles y películas.
—¿Qué clase de películas?
—Las de colores, principalmente.
—¿Recuerda lo que le dije acerca de las bromas?
—No dijo nada acerca de las bromas, sólo me llamó comediante.
—Bien, pues sería mejor que se abstuviera de hacerlas.
—De acuerdo, lo intentaré, pero mi faceta de cómico suele surgir en momentos inapropiados.
—¿Acaso hay algo que lo incrimine?
—No. Aunque supongo que eso es lo que usted intenta determinar.
—Bien, ¿qué clase de películas?
—Ninguna en particular, estrenos de cartelera.
—¿Había suicidios en ellas?
—No lo recuerdo, me parece que no. Había piratas, algunos asesinatos y superhéroes, pero nada más.
—¿Por qué viviendo en una ciudad tan pequeña le enviaba cartas?
—No me gusta el teléfono y desconfío de las nuevas tecnologías.
—¿Por qué no visitarla?
—No tengo vehículo y temo que me asesinen al caminar por la calle.
—¿Insinúa que no sale mucho de casa?
—Así es.
—¿Tiene trabajo?
—Soy pintor, aunque no muy bueno, ya se lo dije.
—¿Entonces cómo obtiene dinero?
—He ahorrado lo suficiente como para no depender de un empleo.
—Ajá. Y dígame, ¿con qué frecuencia le escribía?
—Una o dos veces por mes.
—¿De qué le escribía?
—No había temas precisos. A veces de lo que hacía a lo largo de la semana, otras de noticias interesantes del diario local.
—¿Puedo ver sus pinturas?
—Preferiría que no, ya le dije, son muy malas.
—No importa, muéstremelas.

Saqué algunos bocetos y el oficial se quedó con tres, en ellos había dibujado siluetas de árboles y puentes con personas colgando. No fue una buena idea.-

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escrito por tazerk a las 03:49 | email | mensaje