29/09/2006 

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—¡Eres un hijo de la chingada— me dijo, tirando de mi cabello— prefieres el hipnótico y estúpido entorpecimiento televisivo a un momento de sexo placentero!
—Sí —respondí— soy un hijo de la chingada.

...y esto no hubiera dolido tanto si fuera la primera vez.-

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escrito por tazerk a las 06:52 | email | mensaje