3/12/2006
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Hacía más frío dentro de la habitación que en cualquier otro punto de la ciudad. Mi mandíbula temblaba y mis dedos entumecidos no soportaban el peso de una simple taza de café. Encendía un cigarrillo después de otro para mantenerme cálido. Mala estrategia. Tenía como fondo una canción que repetía en numerosas ocasiones "if she ever comes", imaginé que alguien, por cualquier razón, llegaría, pero nadie tocó en mi puerta. Me acerqué a la ventana luego de asegurarme que la música fuera distinta. Prefería no comprender las palabras así que elegí un disco en ruso que alguien olvidó en su última visita. Sólo sirvió para empeorar el momento. La melancolía no necesita traducción.
Encontré una hoja en el piso que decía "Recuerdo haber olvidado bastante. Aunque puede ser una simple conjetura sin fundamentos. A veces el aroma de algún alimento o los colores de cualquier lugar evocan sucesos aislados que no sé si pertenecen a mi historia o se los he robado a alguien.". No ahondé en la reflexión que esas palabras pudieran suscitar, en su lugar me senté junto a la nevera y cerré los ojos. Supongo que dormí y alguien entró en ese lapso, porque cuando los abrí era la voz de José Luis Perales la que se paseaba por cada rincón y yo estaba cubierto con una manta. Escuché caer un vaso en la cocina y no había nadie. Me deprimí un poco, como cada lunes.
Intenté escribir lo que sentía y no lo conseguí. Maldije mi carencia de ideas, fui a la cama y dormí sin ganas. Otra actividad recurrente. Soñé que K. dormía a mi lado y a pesar de lo placentero de su presencia imaginaria desperté sin poder hacer nada. Aún hacía frío, intenso y desagradable. Yo seguía semidesnudo, temblando y sin deseos de hacer algo al respecto. Extrañé a K. aunque jamás la había tocado, aunque lo único que tenía de ella eran sonrisas espontáneas y miradas accidentales. Pensé en escribir poesía, en salir a las calles a gritar su nombre, en buscarla y decir algo.
Sentía de nuevo la impotencia de la incertidumbre, el dolor de lo ajeno, el vacío que dejan las añoranzas, el estúpido deseo del alcohol que sustituye la nostalgia por algunos instantes. Sentí emociones que no sé describir y algunas otras boberías que creí había superado.-
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 03:14 |
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