5/12/2006
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Llegué, como pude, hasta la entrada de mi casa. Saqué la llave, intenté introducirla por la cerradura, erré, lo intenté de nuevo, volví a fallar. Cerré los ojos y me desvanecí sin poder hacer nada. Quedé en el piso y después de algunas horas abrí los ojos. Era de noche y estaba descalzo. Algún oportunista se había llevado mis zapatos mientras yo soñaba plácidamente con K.. Deseé no haber despertado. En innumerables ocasiones lo he deseado, pero nunca lo consigo.
Horas antes había bebido cuatro tazas de café y fumé cerca de doce cigarrillos. No recuerdo si comí, tampoco me importa. Les hablé a quienes me acompañaban de cualquier cosa y me correspondieron con comentarios similares. Conté un par de cuentos, mi presión disminuyó y salí a caminar con la mirada perdida y los pensamientos desordenados. Abordé el transporte colectivo y la sudoración no se hizo esperar. Me recargué en un desconocido que prefirió levantarse de su asiento, me recorrí y lo sustituí con la ventana. Cerré los ojos pero no dormí. Nadie ocupó el lugar a mi lado. Algunos me veían con incertidumbre, otros, supongo, ni siquiera me notaron. Bajé del colectivo y caminé algunas cuadras, el malestar se incrementó, las náuseas me impedían apresurar el paso. Me senté en la banqueta e intenté vomitar. Tampoco lo logré, otro fracaso a la lista. Estuve allí algunos minutos, hasta que pude continuar.
En casa busqué el sillón y me tumbé en él. Estuve allí, escuchando vehículos y personas pasar. Algunos niños que gritaron algo y alguien que golpeó la puerta por accidente. No me levanté ni intenté dormir. Sonó el teléfono, una, diez veces, seguí acostado y amaneció en algún momento. Estaba solo y con la nostalgia a cuestas. No soñé nada o lo olvidé al levantarme. Quizá ni siquiera dormí. Ahora es lo que menos importa.-
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 01:47 |
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