25/12/2006
.noches
Recibí un paquete maltratado, venía de Veracruz. No conozco ese lugar. Era de M.. A veces me envía paquetes vacíos, pero esta vez no. Incluyó dieciocho papeles amarillos, tres colillas de cigarro y una fotografía desenfocada del puerto. Incluso noté que aromatizó todo con alguna especie de alcohol. Quizá fue perfume o derramó algo de vodka. No escribió su nombre, sólo su inicial. En algún lugar leí algo acerca de un tipo que escribía cartas con demasiadas páginas, tantas que le era complicado cerrar el sobre. También decía que cuando no tenía tanto por escribir rellenaba el sobre con papel higiénico. Eso me hizo reír. Creo que su novela iba de recuerdos de un viejo que lamentaba haber malgastado su vida. Sentí pena por él, luego repugnancia. Fue difícil asimilar que alguien tuviera tanto de que arrepentirse. Lo usual es que no me arrepienta demasiado. Supongo que llegó a mis manos porque alguien quería que me diera cuenta de que algo estoy haciendo mal y que me arrepentiré de todo algún día. No sé. Las similitudes eran pocas, pero en todo lo que se lee es posible descubrir semejanzas esporádicas que saben acomodarse en algún sitio.
Rompí por accidente otro cenicero, el tercero del año. Pensé en limpiar mi habitación, hacer una llamada, contener la respiración por tres minutos. Escuchar música hindú o nada más sentarme a leer cuentos infantiles.
—Es en días como estos cuando haces un recuento, ¿no?
—Sí. Eso parece.
—¿Lo harás esta vez?
—No, he hecho varios y todos terminan igual.
—¿Cómo?
—Con puntos suspensivos.
—¿Qué significan?
—A veces que aún queda mucho por decir y que ya no sé cómo hacerlo; a veces nada.
—¿Has pensado en dedicarte a algo productivo? No sé, conseguir algún empleo.
—No. ¿Por qué habría de pensar en eso?
—Facilitaría mucho las cosas.
—No quiero una vida sencilla.
—No se trata de una vida sencilla, sino de algo más.
—¿Algo más? ¿Como qué?
—Comodidades, lujos. Ya sabes, es el comienzo de necesidades superiores.
—No quiero necesidades superiores. Las que tengo me bastan.
—¡Cuánto rechazo! ¿A qué le temes?
—Ya he contestado eso antes.
—¿Ah sí? No lo recuerdo.
—Mejor.
—Sí. Mejor evitar malos momentos.
—¿Evitarlos? No, guardarlos para otra ocasión. Es cuestión de saber utilizarlos. Jugar un poco.
—¿Has pensado en tu futuro?
—No. Me aburre, prefiero pensar que no tengo o concentrarme en el de los demás.
—Qué pérdida de tiempo.
—Sí, en fin, ¿qué más da? Aún tengo buena suerte.-
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 17:02 |
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