25/04/2007 

.trivialidades [13va. parte]
Hablar requiere ciertas reglas no estipuladas. Cuesta trabajo elegir las palabras precisas en el momento adecuado. Por eso prefiero no tomar en cuenta la coherencia y decir lo que quiero decir cuando así lo deseo. Claro, esto último es mentira, si fuera así todo sería más fácil.

—Vi algo genial hace algunos días.
—¿Un accidente?
—Mejor que eso. Estaba en una tienda de ropa cuando un hombre de aspecto extraño entró...
—¿Por qué dices que su aspecto era extraño?
—Porque su ropa estaba sucia y su sombrero no correspondía a esta época del año. Déjame terminar.
—Está bien, continúa.
—El hombre entró, recorrió el lugar, se acercó a la sección de damas, observó cuidadosamente cada maniquí, de pies a cabeza, hasta que se decidió por uno. Cuando lo hizo giró su rostro en todas direcciones, asegurándose de que nadie lo viera. Luego comenzó a levantarle la falda, a tocarlo. Le acariciaba todo el cuerpo. Después lo besó y le quitó la ropa con cuidado. La dejó en el piso y siguió tocándolo y besándolo.
—¿Y tú buscaste uno para hacer lo mismo?
—¡Que me dejes terminar!
—Bueno, sigue.
—Entonces llegó una de las dependientas y lo golpeó con una escoba. El tipo salió corriendo de ahí, la chica iba detrás de él pero la encargada la detuvo. La chica se le acercó y dijo "necesitamos hacer algo, viene con demasiada frecuencia". La encargada le explicó que golpear a la gente ahuyentaba a los clientes, que el tipo de aspecto extraño no causaba ningún daño. Eso es todo.
—¿Es todo? ¿Qué sucedió con el tipo?
—No sé, no lo he vuelto a ver.
—¿Qué hacías en la sección de damas de una tienda de ropa?
—¡Ese no es el punto!
—¿Cuál es?
—Que hay sujetos extraños en busca de cariño en todas partes.
—¿Por qué siempre tienes que ser el héroe en tus historias?
—Pero si en esta sólo estuve observando.
—Sí, lo sé, lo digo por las otras.
—No encuentro atractivo alguno en que lo sea alguien más.
—Eso tiene sentido.

Todo, en cierta medida, volvía a ser como antes. Comenzaba a oscurecer y había que escapar hacia alguna otra parte.-

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escrito por tazerk a las 13:38 | email

23/04/2007 

...
Me obsequió una cuchara de madera para que la recordara. "Sé que esta clase de objetos te resultan fascinantes", dijo, "algún uso le encontrarás, intenta no extraviarla, llévala siempre contigo y recuérdame cada que te sea posible, aunque sea un instante; cuando estés aburrido o te ganen las ganas de llorar; cuando pases cerca de la estación del ferrocarril o alguna canción reviva alguno de los múltiples momentos que pasamos juntos. Mantenla a tu lado, es lo único que pido".

Guardar objetos no es uno de mis pasatiempos. La perdí una semana después y ella jamás regresó.-

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escrito por tazerk a las 20:49 | email

20/04/2007 

.la brevísima historia del hombre que no podía recordar nada
Tenía una razón distinta para sonreír a diario.-

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escrito por tazerk a las 14:27 | email

18/04/2007 

.trivialidades [12va. parte]
Extrañaba las caminatas a su lado. Cuando te acostumbras a hacer algo es difícil abandonarlo y no sentir cierta nostalgia. El problema aparece cuando termina y vuelve a comenzar, entonces la nostalgia pierde su sentido y hay que inventarse algo nuevo. Ahora caminábamos como otras ocasiones, aunque eran obvias las diferencias. Ella con un nuevo corte de cabello, yo con unos zapatos que me hacían ver más alto. Ella, durante su periodo de transición, retomó el hábito de fumar, yo lo dejé. Iniciar una conversación no fue sencillo.

—He leído cada vez menos, tengo una televisión gigantesca que hace que leer sea innecesario. Casi una herejía.
—No deberías decir eso en voz alta, podrías herir la susceptibilidad de alguien.
—¿La tuya, por ejemplo?
—La mía, la de algún escritor. No lo sé. He conocido a mucha gente y perdido el tiempo con ellos.
Perder el tiempo es un arte. ¿Recuerdas quién dijo eso?
—No, tampoco es algo que me importe.
—Sabes, creo que ahora soy un poco más torpe.
—Debe ser por la televisión.
—No, siempre he creído que quienes culpan a la televisión por su torpeza, o la ajena, esconden un poco de hipocresía.
—Tú la conviertes en algo más que un aparato, casi en una persona. Hablas de ella como si fuera alguien con quien puedes charlar por horas. Te creaste una visión bastante romántica... eso debe hacerte muy feliz.
—Nunca he llorado mientras leo un libro, pero sí viendo alguna película. Creo que también he perdido el tiempo.

Hablábamos sin vernos a los ojos, con la mirada puesta en el camino e intentando aparentar normalidad. Vaya estupidez.

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escrito por tazerk a las 11:59 | email

17/04/2007 

.trivialidades [11va. parte]
(K. se detuvo frente al espejo del tocador, recogió su cabello y se observó un largo rato. Había algo diferente en su rostro. Comenzó a desnudarse y observó de nuevo. Su cuerpo también era distinto. Sabía que algo andaba mal, soltó su cabello, tomó unas tijeras, hizo algunos cortes inexactos y el resultado la satisfizo.

H. compró un par de zapatos y los utilizó en cuanto le dio el dinero a la cajera. Le entregó sus viejos tenis y le dijo «deshágase de ellos, ya no los necesito». Estaba feliz por ello, ahora lucía más alto y caminaba con mayor seguridad. Salió con una enorme sonrisa a probar sus nuevos zapatos. Encontró a K. por casualidad en alguna parada del transporte colectivo y se sentó a su lado.)


Había pasado mucho tiempo desde la última vez, o sólo algunas horas, es complicado contabilizarlo, no hay relojes tan precisos para la paciencia. Ahora tengo nuevas historias aunque no estoy seguro que logren entretener a alguien. Las voy coleccionando, una a una las grabo en mi memoria y les añado detalles que las hagan parecer verídicas. El único problema es que no hay a quién contárselas, elegir personas al azar dejó de ser divertido. Alguien mencionó algo acerca de la tendencia de los seres humanos por vivir en círculos, regresar a los mismos lugares a recuperar lo que perdieron en otros. No estoy muy seguro de que eso funcione, por eso intento resolver todos mis conflictos quedándome en un solo sitio, nunca he salido de la ciudad. Es pequeña, es cierto, pero agradable.

—Creí que te habías marchado de aquí.
—Lo hice y regresé.
—¿Tuviste mala suerte?
—No, pero tampoco fue buena. Ya sabes, decepciones continuas, una tras otra hasta que terminan por aniquilarte.
—Dicen que eso te hace madurar.
—Es mentira, eso te convierte en una persona triste y solitaria.
—¿Por qué no me habías llamado?
—Porque no tienes teléfono.
—¿Y las cartas? Sabes que me gustan.
—Te envié dos y respondiste una advirtiéndome que no volviera a hacerlo.
—No lo recuerdo.
—Lo hiciste.

Esperábamos algo a pesar de haber prometido nunca esperar nada. Ella se levantó y dijo «caminemos». Lo hicimos.

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escrito por tazerk a las 20:55 | email

13/04/2007 

.violent night (1st. part)
Se acercaron esquivando vehículos nocturnos que no estaban en movimiento.

—¡Eh tú! —Dijo uno— tenemos un problema.
—Sí, un problema muy serio —dijo el otro.
—¿Qué pasa? —Pregunté esperando alguna riña.
—Él dice que Dios es un ser al que no le importamos —dijo el primero señalando al segundo—, yo, que sí le importamos pero que a veces nos ignora para que aprendamos a arreglárnosla por nuestra cuenta. ¿Tú qué opinas?
—Que no existe.
—Buen punto —dijo el primero y sacó de su bolsillo una pequeña botella de plástico con licor de dudosa procedencia. Le dio un sorbo, se lo pasó a su acompañante, hizo lo mismo. Saqué un cigarrillo y lo encendí frente a ellos.
—¿Me regalas uno? —Dijo el segundo mientras le regresaba la botella al primero.
—Depende.
—¿De qué? —Preguntó balanceándose.
—Hagamos un intercambio, yo les obsequio un par de cigarrillos, ustedes, algunos tragos. —El primero asintió, hicimos el intercambio y el segundo comenzó a cantar.
—Esto apenas ha comenzado —dijo el primero—, ¿te gustó nuestra bebida mágica?
—Sí —respondí—, ¿qué es lo que la hace mágica?
—Deberías acompañarnos, así lo descubrirás —asentí y caminé junto con ellos. Uno cantaba, el otro me contó su historia en quince minutos, luego comenzó a maullar.
—Aquí es —dijo el segundo mientras abría la puerta de una casa que parecía abandonada.
—¡Alto! —exclamó el primero cuando estábamos a punto de entrar— no pueden pasar con los zapatos puestos, ¡quítenselos y déjenlos detrás de la puerta! —Obedecimos, entramos. El lugar olía a mierda. Cuando uno de ellos encendió la luz supe la razón, las paredes estaban decoradas con excremento. Había figuras interesantes, una mujer realizándole una felación a un tipo sin cabeza, un gato devorando el cuerpo de un perro, una anciana masturbándose con su bastón.
—¿Quién es el artista? —Pregunté en tono burlesco.
—¿Artista? —dijo el segundo— sólo es mierda en la pared. —El primero rió y me dio una palmada en la espalda.
—Este es el secreto —dijo, abrió una maleta con cientos de frascos, tomó uno, vació el contenido en un vaso con agua y ¡voilà!, el brebaje estaba listo.— Pruébala —añadió, lo hice. Había tenido noches confusas, conocido a personas extrañas en situaciones complicadas, ninguna como esta. Era el inicio de un declive, decadencia por exceso de confianza. Un buen comienzo.-

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escrito por tazerk a las 04:06 | email

10/04/2007 

.8AM
M. escuchaba a The Cure cuando H. la llamó.

—Tuve un sueño muy extraño.
—¿Ah sí? ¿De nuevo?
—Sí, otra vez. Pero quedó incompleto, el despertador sonó a las 04:45 y arruinó todo. No pude volver a dormir.
—¿Te gusta esta canción? Es de mis preferidas, se llama maybe someday.
—Alguien me perseguía, no sé la razón, pero estaba muy molesto conmigo. Huí, me refugié en un almacén donde había tres tipos alrededor de una mesa jugando cartas. Me observaron y me senté con ellos...
—La he escuchado cerca de diez veces. Una y otra vez, termina y comienza, vuelve a terminar, comienza de nuevo. Diez veces.
—...les dije que alguien me seguía, dijeron que lo conocían y que debía deshacerme de él. Me dieron cincuenta pesos y salí a buscarlo.
—¡Ahí está! De nuevo: No I won't do it again, I don't want to pretend...
—Ahora yo iba tras él, él llevaba un revolver, yo un cuchillo de cocina, pequeño, dentado, con mango azul, cabía en mi bolsillo. Lo alcancé, me apuntó y dijo algo, algo que me estremeció, luego bajó su arma y se disparo en un pie, el derecho.
I've got to let it go and leave it gone. Just walk away...
—Saqué el cuchillo y se lo clavé en un ojo. El izquierdo. Sangró mucho. Su sangre estaba por todas partes pero no había gritos o lamentaciones. Nada, todo estaba en silencio. Él inclinó su rostro y luego dejó caer su revolver...
I'll see you smile as you call my name, start to feel and it feels the same...
—...entonces entró una señora de piel morena agitando sus brazos y señaló algo detrás de mí, intentó decir algo pero antes de que pudiera entender sus palabras sonó el despertador. Abrí los ojos, vi la hora: 04:45, intenté volver a dormir, retomar el sueño justo donde se había interrumpido, no lo logré. Es frustrante esta incertidumbre, es decir, ¿qué tal si era algo importante? Algo que cambiaría todo, algún mensaje con el que podría darle un nuevo sentido a mi vida o a la de alguien más.
—Tal vez sólo quería maldecirte o advertirte que alguien iba a cortarte la cabeza.
—Prefiero mi versión.
—Es más entretenida.
—¿Y ahora qué escuchas?
—Es una canción donde, en algún momento, el tipo pregunta "are we having fun yet?".
—¿Le responden?
—¿Importa?
—No.

Eran las ocho de la mañana cuando se despidieron.-

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escrito por tazerk a las 05:57 | email

4/04/2007 

.babel en prosa 5
BABEL EN PROSA #5. Primavera 2007.

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escrito por tazerk a las 20:13 | email

3/04/2007 

...
—¿Recuerdas aquella película?
—¿Qué película?
—Esa francesa. La vimos hace dos o tres años. Dijiste que darías cualquier cosa por verla de nuevo.
—Ah, claro. Aquella de la chica demente, ¿cierto?
—La misma. La he conseguido.
—¿Y?
—¿Qué darías por verla?
—Nada.
—¿Tan pronto has cambiado de opinión?
—En aquel momento significó algo. Ese significado duró lo necesario. Ahora es solamente un recuerdo sin importancia.
—¿Quieres verla o no?
—Sí.
—Primero debes contarme algo. No sé, improvisa, cuéntame algo que añores. ¿Por qué te interesaba tanto volverla a ver?
—Por la misma razón por la que vienes a decirme que la has conseguido.
—¿Revivir una vieja nostalgia?
—Sí.
—Bien, ahora la historia.
—No es una historia, sino otro recuerdo reprimido. Algo patético.
—No importa.
—A veces extraño las conversaciones inconexas, las risas fingidas. Yo hablando de mi película favorita o de alguna otra que recuerdo; de mi disco preferido, la canción más poderosa o la canción en turno. Y ella, con su mirada de estupefacción, deteniéndome, interrumpiendo con la obvia intención de cortar la inspiración momentánea que me atiborra de palabras, de recuerdos, de mentiras "¿qué dijiste? disculpa, cuando hablas así, tan excitado, con tanta emoción, no puedo prestar atención a tus palabras, tu voz me seduce, escucho los sonidos que salen de tu boca, noto tus expresiones gestuales y manuales, pero no entiendo nada. No te molestes, realmente me importa lo que dices, me interesa, sólo que tu emoción hace que viaje y me olvide de todo.". Mentía muy bien.
—Tenías razón, es algo patético.
—E inevitable.

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escrito por tazerk a las 18:20 | email

2/04/2007 

.pastizal! (no. 3)

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escrito por tazerk a las 23:21 | email