31/05/2008
tragedia vespertina
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 05:45 |
30/05/2008
la secretaría de educación pública al servicio de la comunidad
No soy un gran fan de los comics, de hecho, seguirles la pista siempre me resulta complicado. No tengo la paciencia necesaria para estar al tanto de cuándo llegará a la tiendita de la esquina el siguiente ejemplar de una colección de tres mil tomos.
Intenté coleccionar aquel del Origen de Wolverine, escrito por Paul Jenkins e ilustrado por Andy Kubert y Richard Isanove, porque, como muchos, creo que Wolverine es uno de los personajes más geniales que han sido creados por la Marvel. Es probable que también haya influido el hecho de que era el único con el que podía jugar relativamente bien en el X-Men vs Street Fighter.
De cualquier modo, sólo conseguí los primeros dos números y luego decidí que no pensaba pagar más de $30MXN por el tercer y último ejemplar (sí, tal parece que en México, a diferencia de otros lugares, se editó en 3 y no 6 números), me parecía un comic de muy pocas páginas y, para hacer el cuento corto, no me interesaba conocer la conclusión. Hasta hoy, no sé cómo termina la historia. De hecho, ya casi no recuerdo nada de ella, sólo que las garras del protagonista eran originalmente de hueso, que pertenecía a una familia de dinero y que escapa con una chica a no-sé-dónde después de que mata a no-sé-quién.
Antes de eso, fui aficionado al de The Darkness, que puede conseguirse completo en inglés si lo buscan en su página de torrents preferida (en español me parece que la gente de editorial vid detuvo la producción en el #40 y dejaron colgados a muchos fans, o al menos esos fueron de los que conseguí una versión de respaldo desde algún foro que no recuerdo; en lawaloca lo confirman y cuentan más o menos la trama). Era una historia muy buena, tanto así que decidí también descargar los tomos originales y releer la historia. Pero creo que la dejé cuando llegué al vigésimo número. No estoy seguro. El caso es que tampoco sé cómo concluye.Por The Darkness conocí a Witchblade, que nunca terminó de gustarme pero igual compré algunos ejemplares. Principalmente los crossovers que eran casi obligatorios para entender bien la historia. Bueno, la verdad no, pero se sentía bien tenerlos.
Durante ese mismo período compraba ocasionalmente el de Spawn, lo que me trae el recuerdo de aquel día en que, con un par de amigos, rentamos la película homónima de Mark A.Z. Dippé. Emocionados acudimos a nuestro refugio con la intención de no salir de allí hasta haberla visto, mínimo, dos veces. No conseguimos verla ni una sola vez, es más, ni siquiera el inicio. Después de la advertencia del FBI y de los trailers, la videocasetera se ensañó con ese vhs y le sacó toda la cinta. No nos la cobraron porque conseguimos "restaurarla". Nunca más volví a rentar esa película u otras en ese videoclub. Ni siquiera la he visto en la televisión, no conozco bien su historia, no he leído reseñas y no está dentro de mis planes conseguirla, así que aún no sé de qué trata. Ni me preocupa.
Los que sí me engancharon en su versión digital y de los que me encantaría conseguir la versión impresa, fueron los de Street Fighter (Nota: si luego me dan ganas, hablaré de mi fascinación por ese juego y por qué creo que es el único en el mundo que vale la pena). Se editaron solamente dos volúmenes, el primero con 15 tomos y el segundo de siete. Las ediciones quedaron inconclusas y contaban con algunas irregularidades de la trama original, pero incluso a los de CAPCOM les cuesta trabajo mantener la coherencia de las historias de sus personajes.

Parece que, una vez más, me he desviado por completo del tema. Intentaré volver poco a poco, de una manera tan sutil, que apenas podrán percibirlo:
Creo que los comics se ven muy bien dentro de mi caja reservada para los comics y revistas y demás similitudes; y también creo que soy un pésimo coleccionista. Con el manga me sucede algo no muy diferente, pero esa historia quedará para otro día.
Con lo que respecta a las novelas gráficas, que no considero comics al 100%, me sucede algo distinto: esas sí me gustan, pero casi nunca consigo las versiones impresas, así que me conformo con tener una copia digital a mi disposición. Conozco pocas, es cierto; Sin City y 300, de Frank Miller y V for Vendetta, de Alan Moore y creo que ya. También disponibles en su tienda de torrents más cercana.
Y luego están esos que no sé cómo clasificar, como, de Neil Gaiman, "El día que cambié a mi padre por 2 peces de colores", publicado por Editorial Norma y algunos otros de la misma índole donde incluyo, por ejemplo, algunos de los libros de Shaun Tan que tampoco tengo en versión física. Vamos, ¡es como si viviera en una maldita caverna! Creo que el nombre más adecuado para esa clase de trabajos es libros ilustrados, pero yo qué sé.
Lo que sí, es que dejaré para una segunda parte maravillas como las realizadas por Jhonen Vazquez, José Quintero y hasta esa genialidad de Tsutomu Nihei que no es ni Blame! ni NOiSE.
Hace pocos días llegó a mis manos una edición bastante interesante de dos clásicos de la literatura: La Iliada, de Homero, y La Divina Comedia, de Date Alighieri. ¿Cuál es la peculiaridad de esto? Que son versiones adaptadas al comic.
Como opción desesperada de las autoridades educativas, supongo, se decidió ponerle dibujitos a algunas obras literarias que han trascendido en lo que va de la historia. Tal vez para llamar la atención de la semi-iletrada juventud mexicana que prefiere ver y subir fotos al nefasto metroflog; tal vez sólo como una manera distinta de mostrar esta clase de contenidos. A mí me parece una idea estupenda, he revisado las obras mencionadas y la adaptación es buenísima y las ilustraciones no se quedan atrás. Además, según el registro de Libros del Rincón, Don Quijote de la Mancha es otra de las obras incluidas hasta el momento, así que será necesario esperar para descubrir qué otras maravillas son incorporadas a los acervos escolares.Como forman parte de la colección "Espejo de Urania", que pertenece a los "Libros del Rincón" y, a su vez, edita la Secretaría de Educación Pública como parte del Programa Nacional de Lectores para las bibliotecas escolares, están disponibles, o deben estarlo, en casi cualquier secundaria del país; como su venta está prohibida les recomiendo que vayan a la biblioteca escolar más cercana al lugar donde se encuentren y se los roben. Valen la pena.
O mejor pídanlos prestados y luego devuélvanlos, supongo que es la única manera para que los jóvenes de hoy se acerquen a esta clase de literatura y dejen un momento los libros de, por ejemplo, el imbécil de Yordi Rosado.
Etiquetas: notas
escrito por tazerk a las 01:36 |
29/05/2008
revisión y modificaciones
Dice Nietzsche que volver al principio es inevitable, que somos como hamsters dentro de una rueda... un momento. No, de hecho no lo somos (ni lo dice). Dentro de una de esas ruedas no hay ningún avance, sino movimiento continuo en el mismo sitio; creo que, entonces, la comparación más acertada sería esta: somos como un velocista en una pista de atletismo. O mejor esta otra: somos como un piloto de la NASCAR en las 500 millas. Este ejemplo me gustó más. Ya saben, por los autos, los choques y los hot-dogs. Y las modelos, por supuesto, ¡cómo pude casi olvidarlo! Por las modelos, principalmente.
Aunque las de la Formula 1 tampoco lucen nada mal y, tomando en cuenta que esos circuitos también se corren en pistas ovaladas, en este caso multiformes, creo que son el mejor ejemplo de un retorno no circular al principio, lo que sería en otras palabras una especie de metáfora acerca de que no importa el tipo de recorrido, pues al final estaremos en el punto de partida sin importar el trayecto. O algo así.
Profundizar ni se me antoja ni creo que lo haga bien. Así que no perdamos el punto: se trata de regresar al inicio, nada más.
La versión anterior, lanzada hace apenas seis días, estaba demasiado llena de cosas. También me hacía sentir un poco incómodo su palidez, por eso tuve que intentar darle un aspecto distinto. Uno más simple pero más ordenado. O sea, uno como los que siempre ha tenido: plano, con pocos colores y donde leer no se dificulte. Es que me fascinan las cosas sencillas.
Los cambios importantes: decidí que el tal nedstats, ahora conocido como motigo ya había cumplido su ciclo y debía ser remplazado. La causa principal fue que ya me habían hartado las pop-ups que se empeñaba en incluir a la mala. Ahora el Google Analytics se encargará de contabilizar a los despistados que pasen por aquí.
ADVERTENCIA: Está diseñado para verse con Firefox, así que si eres usuario de Internet Explorer la siguiente información es para ti: Primero, avergüénzate, luego, reivindícate bajando el navegador indicado. Si utilizas Opera o alguna otra cosa rara, buena suerte.
Etiquetas: sucesos
escrito por tazerk a las 02:37 |
26/05/2008
Las historias parciales son el cáncer de la humanidad
La historia de Bonnie & Clyde es un hit cuando se habla de la Norteamérica de los 30; las fotos los hacían lucir bien y su historia logró trascender porque a la mayoría de las personas les emocionan las proezas de aquellos que se cansan de seguir lineamientos impuestos y deciden regirse bajo un propio código que, como está fuera de los alcances de la ley, transgrede. La transgresión, en pocas palabras, significa rebeldía; la rebeldía, cuando es justificada, significa admiración; cuando no, sólo se ve como un capricho idiota. Además, eran jóvenes, tenían buen gusto y tuvieron una muerte trágica cuando estaban en la cima. Eran un buen estereotipo. El resto de los humanos nos conformamos con soñar con la anarquía y todo lo ilegítimo nos resulta cautivador, por eso es difícil desviar la vista cuando se tiene enfrente a alguien que ha dado el paso que muchos no se atreven siquiera a considerar.
La vida de estos delincuentes ha sido relatada por el cine y la televisión hasta el hartazgo, desde las versiones que intentan permanecer fieles a los acontecimientos certificados, hasta las que exageran las readaptaciones. Como esa de John Shepphird titulada "Teenage Bonnie and Klepto Clyde", en donde Clyde es un ladronzuelo-ninja-nerd-adolescente que, incitado por Bonnie, inicia una carrera delictiva más perversa. Bueno, lo de ninja no es cierto, pero seguro que si se hubiera considerado, su éxito hubiese estado a la altura de Carlito’s Way, del gran Brian de Palma, Sonatine, del buen Kitano, o la magnífica Naked de Mike Leigh, que también se estrenaron en el 93. A veces conteporaneizar (¿existe esa palabra?) una historia no sale muy bien. Por eso, si se quiere recurrir a una interpretación que parece mucho más veraz y entretenida, debe tratarse de la nada desdeñable película de Arthur Penn, de 1967, titulada simplemente "Bonnie and Clyde". Al menos mientras la versión de Timothy Friend, "Bonnie & Clyde vs. Dracula" se estrena, puede que no sea tan verídica como la de Penn, pero seguro será tan agradable como los clásicos de "El Santo contra cualquier cosa". Ya el trailer anticipa que al menos mantendrá al espectador entretenido.
Los documentales, por otro lado, con suma regularidad, ofrecen relatos mucho más analíticos, aunque es difícil encontrarlos imparciales. Supongo que asesinar policías no deja bien parado a nadie; también, resulta imposible no elaborarse un juicio con respecto de los criminales. Además, hacerlo es sencillo.
Por eso prefiero las versiones musicales. Son más cortas y hacen menos obvio mi déficit de atención. Y, de entre las de Tori Amos que es una historia romántica, el dueto entre Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot que se basa en un poema de Bonnie llamado "The Trail's End" (hay una versión del video subtitulada al inglés), la de Die Toten Hosen que es más un homenaje o un relato ficticio que una reinterpretación; y la de Merle Haggard; creo que me quedo con la de éste último, pues me resulta mucho más breve, concisa y fiel a los acontecimientos verdaderos.
"The Legend of Bonnie & Clyde" no pretende nada más que describir lo que sucedió. Por eso, y porque el country está de moda esta semana, aquí está una traducción aproximada de la letra:
Bonnie era camarera en una pequeña cafetería/Clyde Barrow fue el maleante que la alejó de eso/Ambos robaron y asesinaron hasta su muerte/Y así nació la leyenda de Bonnie y Clyde.Y por acá la versión bailable:
El poema que ella escribió acerca de la vida que llevaban/Dijo del policía que habían dejado medio muerto/Algunos dicen que Clyde hizo de la vida de Bonnie una vergüenza/Pero la leyenda convirtió a Bonnie en la figura principal.
El alboroto crecía cada vez más/Las probabilidades disminuían con cada huida/Cuando el final se acercaba, pelearon con mayor firmeza/Con sangre en sus manos, su destino era que los atraparan.
Regresaban de la ciudad un día soleado de verano/Cuando un hombre con el que habían entablado amistad se atravesó en su camino/Sin pensar en la muerte se hicieron a un lado/Pero la muerte esperaba a Bonnie y Clyde.
Dos años de crímenes terminaron ese día/Por robar y asesinar tenían que pagar/Pero siempre recordaremos cómo vivieron y murieron/Porque así nació la leyenda de Bonnie y Clyde.
Etiquetas: notas
escrito por tazerk a las 13:22 |
25/05/2008
Porque nunca es demasiada música
No recuerdo cómo obtuve mi primer casete ni la música que incluía. Lo que sí, es que durante mi estancia en la secundaria llevar un walkman y tantos casetes, o cintas, como les llamaba la gente cool, como fuera posible en la mochila se convirtió en algo habitual.
Todas eran mezclas de canciones que grababa del radio, cuando no era el asco que es hoy, o de otros casetes que alguien me prestaba. Pocos de los que compré eran originales, mi presupuesto no daba para algo de mayor calidad a esos que vendían por seis pesos en los tianguis. Estoy hablando de una época que ya casi no recuerdo.
El walkman fue mi compañero fiel durante casi tres años, hasta su fatídico accidente. Un día con un grupo de amigos decidimos que la mejor idea que se nos había ocurrido en nuestra vida era arrojar nuestras mochilas desde una altura aproximada de quince metros. Era sinónimo de rebeldía, inconformidad o alguna estupidez parecida.
Subimos al lugar y, sin pensarlo mucho para no arrepentirnos, uno por uno arrojó la suya tan lejos como pudo. Cuando llegó mi turno hice lo propio, sólo que, cuando la solté por completo, recordé que había dejado mi posesión más valiosa dentro. Mientras caía sólo alcancé a gritar horrorizado "¡mi walkman!" y bajé del lugar a toda velocidad sin que la peligrosidad de tal hazaña me importara.
Abrí la mochila, saqué los libros y cuadernos doblados arrojándolos hacia todas partes, los restos de los casetes que ese día había elegido antes de salir de casa y, entre esos trozos de plástico, papel, cinta y madera, descubrí que de mi walkman, un aiwa verde con gris con audífonos gigantes, sólo quedaban pedazos inservibles. Ese fue uno de los días más tristes de mi vida.
No pude remplazar el aparato porque no me atreví a decírselo a mi madre. Me deshice de toda evidencia y estuve sin música el resto del año escolar y, creo, también todo el primer grado en la preparatoria.
Luego, de algún modo que no recuerdo, conseguí mi primer discman, un poderoso sony redondo y gris con los botones plateados con el que, de acuerdo a un comercial televisivo, podía bajar de una colina en bicicleta sin que la música saltara. Eso era parcialmente cierto. También era resistente, aún debe estar en algún lugar de mi casa con el interior destrozado. De afuera se conserva casi intacto, sólo tiene algunos rallones. Aún no sé cómo me las ingenié para destrozarlo por dentro.
En mi historia hubo un buen número de reproductores de cd portátiles que siempre logré inutilizar, luego me harté de eso y conseguí un netMD, y después de mucho tiempo un ipod que ahora sólo sirve como disco duro externo. Domino el arte de estropear aparatos electrónicos.
Regresemos a la actualidad:
El programa que más utilizo es, sin duda, el winamp. Está abierto la mayor parte del día porque no puedo estar sin música. Normalmente lo dejo en modo aleatorio y como tiene todos los mp3 que hay en mi computadora, que no son muchos, es frecuente que reciba sorpresas cuando se selecciona alguna canción que había olvidado que estaba dentro de mi repertorio. Casi siempre es agradable.
En algún lado escuché una muy buena selección de siete temas que estaban hospedados en el Muxtape, olvidé a quién le pertenecían pero decidí crear una cuenta y elaborar mi propia lista. Me agrada que haya un límite de 12, de lo contrario podría subir más de 50. ¿He hablado ya de lo obsesivo que puedo llegar a ser? Si no, recordaré hacerlo en el futuro.
A pesar de lo anterior, me fue casi imposible decidir qué clase de lista sería la indicada. Una de mi corta etapa heavymetalera, una de rock en español o una que contuviera las 12 canciones que sirvieron para convertirme en la persona exitosa que soy ahora. Ante la duda decidí hacer dos: una de esas canciones que escuchaba en secreto y me parecían geniales (sigo creyendo que lo son), y otra que corresponde a esos temas que reflejan mis gustos actuales. Dada la complejidad de esta segunda lista, quise ser equitativo, hay seis canciones en inglés y seis en español que suman casi 58 minutos. La primera lista es... digamos que interesante.
Bien, sin más preámbulo y con mi comatoso ipod como testigo, les dejo el resultado de las selecciones:
1. Muxtape nostalgioso de la buena onda: http://fastidio.muxtape.com/.Si la música de sus alrededores no les basta y quieren saber qué tan malos son mis gustos, clíquenle a cualquiera de las listas y entérense.
2. Muxtape que astutamente he denominado como el soundtrack oficial de esta página: http://tazerk.muxtape.com/.
Etiquetas: relatos
escrito por tazerk a las 14:43 |
Imagínate una fiesta en una bodega abandonada con los Grateful Dead como invitados. Así se tratase nada más de algunas grabaciones en vivo que fueran reproducidas desde una computadora portátil para provocar en los asistentes una sensación de anacronismo. Potenciándola con decoraciones del viejo oeste y una proyección en dos, no, mejor cuatro, una para cada pared, pantallas gigantes que transmitieran escenas de películas asiáticas de los últimos tres años. O los mejores goles anotados desde el mundial de Francia hasta la fecha, o, mejor aún, las mejores rutinas de gimnasia artística y rítmica desde Atlanta hasta, si se puede, Beijing. Suena genial, ¿no crees?
Por supuesto que debería considerarse la elaboración de un plan a seguir, al menos durante las primeras dos horas y sólo para crear el ambiente adecuado y no perder el control de un modo que resulte demasiado obvio para la concurrencia. El lugar debería contar con sillones cómodos, alfombras, algunos ventiladores, luces tenues, espacios oscuros, un lugar para los bocadillos, otro para las bebidas, una alarma para incendios y siete extintores. El plan seguiría las reglas de la vieja escuela, es decir, los invitados deberían compartir sus posesiones, como una gran comunidad libre de complejos. Como en aquellos días en que escuchar a The Velvet Underground en una playa virgen, con el estéreo del auto a todo volumen, cigarrillos y hierbas mágicas sobre un tapete y la cerveza dentro de una hielera gigante enterrada a pocos pasos de una guarida improvisada hecha con algunas sábanas, camisetas y calcetines que sirven como cuerdas era lo más común del mundo. En otras palabras: con la idea de añadir otro acontecimiento inolvidable a la memoria.
Podría resultar en un completo caos o en un momento de tedio indescriptible. Incluso cuando la probabilidad de que ocurra lo segundo es muy alta, creo que valdría la pena intentarlo. Tal vez sería recomendable incluir música de Dylan y Lou Reed y los Violent Femmes y hasta de los Jane's Addiction. Bowie e Iggy estarían en la banca esperando a que la situación se complicara.
Pasadas las cinco de la mañana, con nuevas energías disponibles, sería la hora del baile y del cambio dramático en la programación. Comenzaría con algunos segundos de silencio total, después, las primeras palabras de Heartbreak Hotel se escucharían a todo volumen anticipando lo que viene. Pero la canción sería interrumpida con precisión milimétrica para sustituirla con His Latest Flame. Y así durante un rato, reproduciendo tantas canciones de Elvis como fuese posible dentro de los siguientes veinticinco minutos. Luego la efusividad cambiaría de tono con la bruja cósmica, alternando con Hendrix y Morrison que también murieron durante los setentas. Y para cerrar, un poco de Nirvana. Y, es que, aunque Cobain no murió en aquellos años y era un drama queen, tenía un buen corte de cabello, y todos saben que al final del día eso es lo único que importa.
Tal vez sería necesaria la oportuna intervención de algunos artistas multidisciplinarios que ayuden a mantener el interés de la gente y los persuadan para que no abandonen el lugar. Como ese tipo que escribía en todas partes y de tan diversas maneras lo siguiente: "Paredes blancas, mentes vacías", argumentando que era su manera de probarle al mundo que la carencia de talento se estaba convirtiendo en algo tan usual como llevar un teléfono celular en el bolsillo. La verdad era que lo hacía porque no le se le ocurría algo mejor en lo cual emplear su tiempo. Igual me parece un tipo divertido. O quizás un performance como el de la chica rubia que se sienta en medio del escenario sobre una calabaza y lame un gato hasta dejarlo completamente húmedo. O aquel grupo de farsantes que, también sobre el escenario, fingen tocar instrumentos musicales que ni siquiera saben cómo deletrear hasta que se aburren o alguien va y les apaga la grabadora. Pero es entonces cuando comienza su verdadera rutina, que consiste en simular que improvisan sonetos monovocálicos en italiano. Son magníficos. Observarlos produce eso que llaman una "experiencia trascendental genuina", o noema, como prefieren nombrarla los más espabilados. Es más trascendental y más genuino que lamer un gato.
Observándolos comprendí algo muy idiota: si no se puede llegar a ser el mejor en algo, habrá que conformarse con intentarlo y echárselo en cara a los demás. Y fue así como me convertí en un pésimo clon de Matthieu Ricard. Aunque no era esa la idea, sino una más ambiciosa: dejar de malgastar el tiempo y conseguir una gran lista de emociones textualmente inexplicables. Como entusiasmarse hasta las lágrimas durante un concierto o comprar un sombrero y usarlo cada vez que sea posible. A mí, por ejemplo, siempre me emociona saber que algo interesante sucedió el día en que nací o que comparto la fecha con alguien más prestigioso. El año es lo de menos, el día es el que considero primordial.
Volviendo a la fiesta: la canción que culminaría tan espléndido evento sería una versión alterada de Sing Me Back Home, del genial Merle Haggard, donde la parte de "Sing me back home with a song I used to hear/Make my old memories come alive/Take me away and turn back the years/Sing me back home before I die", o sea, el coro, se repetiría hasta el cansancio y sería entonada por todos los asistentes mientras, marchando satisfechos hacia la salida, muestran una sonrisa que les dice a todos "mi vida ha valido la pena porque tiene sentido", y, a su vez, les cuestiona a los demás si la de ellos ha servido de algo.
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escrito por tazerk a las 04:44 |
24/05/2008
Larga vida al degenere
Me gusta la gente enferma. Como ese chico que penetra a su madre analmente por las noches mientras ella duerme debido a las pastillas que le recetaron. Una nueva generación de degenerados viene en camino. Aunque es mucho más probable que se trate de una broma, ya no quedan mentes tan sagaces, la televisión se ha hecho cargo de adormecerlos; de remplazar su libido con ingenuidad maliciosa. ¡Un poco de violencia, por favor! Pero de la genuina, la que incluye meditaciones prudentes, perspicacia, ingenio e imaginación. Que son variaciones de lo mismo. No esas tonterías hechas por despecho o ignorancia.
Tal vez lo que hace falta es fomentar las perversiones. Corromper a la juventud con vicios que han quedado en desuso. Influirles ideas pecaminosas, como las que algunas veces le quitan el sueño a cualquiera: acostarse con una mujer sin piernas, con la esposa embarazada de algún amigo, con una retrasada. Esto último estuve a punto de realizarlo, no de manera consciente, creí que la chica era un poco estúpida hasta que su madre me explicó la situación. Una enana tampoco suena mal, y el morbo que provoca una mujer atada me resulta un poco complicado de explicar, sobre todo si debo hacerlo evitando rozar con mis manos mi entrepierna.
—¿Y qué tal una chica defecando sobre ti?
¿Por quién rayos me tomas? Tengo mis límites, no soy el tipo de pervertido que anda por las calles esperando la oportunidad indicada para mostrarle su erección a alguien. Soy más discreto. Preferiría excitarme viendo un poco de bestialismo. Qué manera tan atroz de asesinar mis fantasías. Cambiemos de tema.
El incidente más desafortunado en el que he estado involucrado es en el asesinato de una cucharacha que caía del techo. La observé, calculé la distancia y levanté la punta de mi pie tan rápido como pude. Acerté justo cuando pasaba junto a la orilla de una mesa. Sus restos volaron por todas partes. No sabía que su interior tuviera una consistencia tan pastosa, supongo que por eso son tan crujientes. Sé que suena como algo digno de admirar, pero me llevó tiempo pensar en eso sin que los detalles me provocaran náuseas. Prefiero esos insectos que parecen hormigas con alas, me encanta arrojarlos contra el piso. Pisar escarabajos también es entretenido, aunque más desagradable. En general, matar insectos me repugna.
Quizás ahora te preguntes si hay algún punto que quiera demostrar. Digamos que sí, y ese es que si fuera el compositor del éxito musical de los próximos tres años, seguro se trataría de uno donde diez personas repitieran frenéticamente en intervalos una oración sin mucho sentido.
La razón es que una sola frase puede reivindicar cualquier cosa que haya salido mal. En especial dentro de una canción. Estoy pensando en esa que dice "Si alguien te hizo sentir y sufrir, valió la pena existir", de La Pulquería; y también aquella otra: "Ciertas heridas de espina las provoca el no saber cortar las flores, y no que ellas sean traicioneras", de Los Nena, a quienes más adelante les dedicaré el tiempo necesario. De cualquier modo, ninguna de ellas viene al caso, ambas canciones son geniales y, por tanto, no tienen nada de qué disculparse.
La próxima vez que veas a una chica desmayada por beber más de la cuenta, desvístela y acuéstate con ella. Considéralo una recompensa por... cualquier cosa que merezcas.
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escrito por tazerk a las 01:20 |
23/05/2008
Los colores pastel son lo de hoy
He concluido que estoy medio tarado o que se me agotaron las ideas. Por eso, y porque es más sencillo que hacer otra cosa, decidí que un rediseño le vendría bien a la página. No me convence mucho todavía, todo se ve como apretujado, pero me gusta cómo se ven los títulos. Cuando me vuelvan las ganas de aventurarme en el mundo del CSS, intentaré corregir algunas cosas.
Ahora quitémosle formalidad a esto.
En la parte que a nadie le importa: tengo obsesiones simultáneas y frecuentes. Cuando limpio mi habitación no siento deseos de abandonarla y cuando lo hago no resisto las ganas de volver después de algunas horas. Me sucede al menos una vez por mes y después del tercer día deja de importarme. Sin embargo, creo que lo que más me obsesiona es la música. Cuando encuentro algún grupo que desconocía, lo escucho hasta agotarlo y luego me arrepiento de ello. A veces. También creo que la única adicción verdadera es morderse las uñas y que todo lo demás es circunstancial y que "circunstancial" es una palabra genial.
Eso es todo por ahora.
Etiquetas: sucesos
escrito por tazerk a las 18:07 |
